Cómo hacer punto sin que nos duela la espalda

CONSEJOS DE HIGIENE POSTURAL

¿Os ha pasado  alguna vez que hayáis dicho “bueno me voy a sentar un ratito a hacer punto” y de repente habéis echado la tarde? Lo bueno es que, si seguís estos pequeños consejos, al final de la tarde,  además de haber terminado, por ejemplo,un maravilloso cuello Sloane, no os dolerá ni un ápice la espalda  😉

  • Al sentaros (echando mano de esas clases de Pilates) recordad: meted el ombliguillo hacia dentro (acordaos del clásico  ¡niña, tu mete tripa que esto seguro que entra!), estirad la espalda, procurad que vuestros hombros estén relajados y que vuestra cabeza esté bien alineada con el resto de la espalda. Intentad mantener esta posición el mayor tiempo posible porque a la mínima que os despisteis ¡choff! El abdomen se relaja y adiós posición.

  • Separad las piernas al ancho de las caderas.

  • Ante todo descansad la espalda en una postura en la que no os duela pero siempre vigilando que vuestra espalda no se curve.  ¿A cuántas os ha metido un “cojincito” vuestra madre o vuestra abuela cuando estabais ahí sentadas en el sofá? Sí, los cojines sirven más que para decorar. Un buen cojín (¿quizá decorado por vosotras mismas?) puede sostener la columna baja mientras se está sentada.


  • Al sentarnos debemos procurar que la mayor parte de nuestras espaldas esté bien apoyada en el respaldo de la silla, ¡sin necesidad que se trate de esas sillas duras como un rayo! ¡Ahora podemos hacer punto cómodamente incluso en un asiento semirreclinado, tipo hamaca! ¡Sacad vuestras agujas a lucir incluso en la pisci en verano! Eso sí, mejor evitar los asientos demasiado blandos, bajos y sin respaldo.

  • Mientras estemos ahí sentaditas, teje que te teje, deberíamos poner los pies a una cierta altura, si bien en todo caso que no sea excesiva, siempre guardando una posición cómoda, de forma que nuestras piernas dibujen una L invertida, un ángulo de unos 90º si nos ponemos científicas…

  • También tenemos que intentar levantarnos cada 50 minutos, mejor si es cada 40, y dar un pequeño paseo o hacer algunos de los  ejercicios y estiramientos que os propondremos en los próximos posts.

  • Cuando por fin, saciadas de nuestra ansia tejedora y orgullosas de nuestra nueva creación, decidamos levantarnos de la silla, hemos de usar los brazos; al apoyarnos en ellos le quitamos peso a la columna.

  • Y recordad, unos buenos abdominales (ufff, ya lo sé, ¡qué pereza! pero qué bien vienen después) y el fortalecimiento de los glúteos y los músculos de la espalda, son la clave para proteger y aliviar la espalda.

Algunas ilustraciones están tomadas de la web de Traumatología Hellín. ¡De otras es francamente difícil rastrear la paternidad!  

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